🕯️ Las Candelas: cuando la luz caminaba despacio por Aliste En los inviernos de antes, cuando las casas respiraban humo de roble y la escarcha se quedaba a vivir en los aleros, Las Candelas llegaban sin estruendo, como llegan las cosas verdaderas: paso a paso , casi sin hacerse notar. No era una fiesta de algarabía ni de plazas llenas. Era, más bien, un gesto antiguo , una manera de decirle al frío que no lo tenía todo ganado, un pequeño pacto con la luz para que regresara, aunque fuera lentamente. Por aquellos días, el mundo parecía reducido a lo esencial: el pan en la artesa, la lumbre encendida, el ganado resistiendo en el corral y la gente midiendo el tiempo por lo que pesaba la noche. A veces, en Aliste, el invierno tenía un silencio que se metía dentro; no era un silencio vacío, sino lleno de cosas: del crujido de la madera, de la tos de los mayores, del agua golpeando en la pila, del viento buscando rendijas como un animal hambr...