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Mostrando entradas de marzo, 2026

Paredes de piedra seca en Vivinera (Zamora)

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  Paredes de piedra seca en Vivinera (Zamora): un legado silencioso del paisaje rural En la pequeña localidad de Vivinera, en la provincia de Zamora, el paisaje habla un idioma antiguo. Entre praderas, caminos y arboledas desnudas, emergen unas construcciones humildes pero extraordinarias: las paredes de piedra seca. Estas estructuras, levantadas sin argamasa y con una precisión casi artesanal, forman parte de un patrimonio que ha modelado durante siglos la vida rural de la comarca. 🌿 Un arte que nace de la tierra Las paredes de piedra seca de Vivinera no son simples límites de parcelas. Son el resultado de una técnica transmitida de generación en generación, donde cada piedra encuentra su lugar gracias al ojo experto y la paciencia del constructor. Las imágenes muestran muros formados por lajas planas, cuidadosamente encajadas, y reforzados en ocasiones por grandes losas verticales que actúan como pilares naturales. Este tipo de arquitectura responde a una lógica p...

Los reclinatorios en la iglesia de Alcañices

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  Los reclinatorios en las iglesias de Aliste: memoria de una devoción ya desaparecida A comienzos del siglo XX, las iglesias parroquiales de Aliste vivía una religiosidad intensa, marcada por costumbres que hoy forman parte del recuerdo. Entre ellas destacaba el uso de los reclinatorios personales , piezas de madera que muchos feligreses no solo utilizaban en el templo, sino que incluso llevaban desde sus propias casas para las celebraciones más solemnes. Un objeto íntimo en un espacio comunitario En aquella época, la postura de rodillas era un gesto central de la vida espiritual. Por eso, muchas familias de Aliste disponían de su propio reclinatorio, cuidadosamente conservado y a menudo transmitido de generación en generación. Estos objetos acompañaban a sus dueños en misas dominicales, rosarios, novenas y funerales. Llevar el reclinatorio desde casa no era extraño: formaba parte de la preparación para la ceremonia, igual que vestir la ropa de los días grandes. Ca...
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  La mujer que vio cambiar un siglo y aún sigue en Ufones       En Ufones, un pequeño rincón del municipio de Rabanales, el tiempo no solo se mide por estaciones o cosechas. Allí, el calendario parece contarse también por nombres, por casas que se abren y se cierran, por familias que se van y por otras que resisten. Y entre todas esas historias, hay una que destaca como una luz larga: la de Margarita Calvo Ballesteros , nacida el 23 de febrero de 1924 , la primera vecina del pueblo —nacida en él— que ha alcanzado los cien años . Su vida no cabe en una cifra redonda, aunque la cifra impresione. Porque cien años, en su caso, no son un récord: son un relato completo del país, pasado por la experiencia de una mujer de mundo rural que aprendió pronto que sobrevivir era trabajar, adaptarse y seguir adelante. De la infancia al deber temprano       Margarita creció en una familia humilde de agricultores y ganaderos, con cinco hermanos y con una infancia ma...