El antiguo rito de “cantar los Reyes” en Aliste: memoria de un aguinaldo cantado

 


El antiguo rito de “cantar los Reyes” en Aliste: memoria de un aguinaldo cantado

En la comarca de Aliste (Zamora), la festividad de la Epifanía tuvo durante siglos una expresión propia y profundamente comunitaria: el canto de los Reyes, una ronda ritual en la que los vecinos —especialmente los mozos— recorrían las casas del pueblo para pedir el aguinaldo mientras entonaban coplas que mezclaban devoción, relato y humor. Antes de que existieran cabalgatas o celebraciones institucionalizadas, el 5 y 6 de enero eran días de canto, visita y colectividad.

Un ritual comunitario de invierno

La Opinión de Zamora recuerda que esta costumbre, hoy prácticamente desaparecida, era una ronda cantada que atravesaba las calles del pueblo al caer la tarde. Los mozos pedían licencia al dueño de cada casa para iniciar el canto, deseaban buen año y, si la familia lo permitía, interpretaban las coplas dedicadas a los Reyes Magos. El recorrido continuaba casa por casa, recogiendo el aguinaldo y dejando bendiciones, bromas o agradecimientos según la respuesta recibida.

Este rito encajaba en el ciclo de invierno alistano, muy ligado a las mascaradas tradicionales —Carochos, Diablos, Tafarrón— donde el fuego, la colectividad y la dramatización marcaban el ritmo festivo de la comarca.

La estructura del canto

Aunque las letras variaban según el pueblo y el grupo, la estructura era sorprendentemente estable:

1. Petición de licencia

Antes de cantar, los mozos solicitaban permiso al dueño de la casa. Era un gesto de respeto y un modo de abrir el ritual.

2. Canto narrativo de los Reyes

Las coplas tenían una temática religiosa y narrativa. Relataban el viaje de los Magos desde Oriente, guiados por la estrella, su encuentro con Herodes y la adoración en el portal. En Aliste, como en otras zonas de la raya, estas letras adoptaban forma de romance largo, no de villancico breve. En Lanseros, por ejemplo, se recogió una versión que comenzaba situando la fecha y la petición (“Hoy el día de los Reyes…”) para continuar con la narración (“Del Orién salen tres Reyes…”).

3. Petición del aguinaldo

Tras el relato llegaba la parte petitoria. Si la familia respondía con generosidad, se cantaban versos de agradecimiento; si no, podían aparecer coplas satíricas o de suave queja, siempre dentro del tono festivo.

4. Agradecimiento y despedida

El canto se cerraba con buenos deseos para la casa y la familia, y la ronda seguía su camino.

Instrumentos y sonoridades

El acompañamiento musical era sencillo pero característico. En Aliste se documenta el uso de:

  • Gaita de fole alistana, emblema sonoro de la comarca

  • Tamboril

  • Pandereta y zambomba

  • Conchas, palos, rabeles y otros objetos sonoros improvisados

En grabaciones procedentes de Riomanzanas aparece incluso un tema titulado “Los Reyes en aguinaldo”, acompañado de toques de gaita de fole.

Variantes locales

Cada pueblo aportaba matices propios:

  • Nuez de Aliste: se representaba el Auto de los Reyes Magos, una dramatización popular del encuentro con Herodes y la llegada al portal.

  • Mahide: se conservaban coplas sobre el gallo blanco y el gallo negro, símbolos asociados al nacimiento.

  • Riofrío de Aliste: los Reyes llegaban a caballo, acompañados de un heraldo que anunciaba su llegada y ofrecían presentes en la iglesia.

Estas variantes muestran la riqueza creativa de la comarca y la capacidad de cada comunidad para adaptar el rito a su identidad.

El aguinaldo: comida, afecto y comunidad

Lo que se pedía era lo propio del invierno rural: huevos, chorizo, dulces, fruta, frutos secos o alguna moneda. Con todo ello, los mozos organizaban después una merienda o comida colectiva, reforzando los lazos del grupo y cerrando el ciclo festivo.

Un eco que aún resuena

Aunque el “canto de los Reyes” ha desaparecido en la mayoría de los pueblos alistanos, su memoria sigue viva en grabaciones, testimonios y estudios etnográficos. Más que un simple aguinaldo, fue un ritual de cohesión social, un modo de narrar la Epifanía desde la voz del pueblo y una pieza más del complejo mosaico festivo del invierno en Aliste.

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