La memoria que nació en Aliste: vida, exilio y dignidad de Simón Katón Álvarez

 


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Mi vida nació en Aliste

La memoria que nació en Aliste: vida, exilio y dignidad de Simón Katón Álvarez

I. Introducción: un relato que es más que un testimonio

Mi vida nació en Aliste, tercer premio del III Premio Memoria de la Emigración Castellana y Leonesa, no es solo la autobiografía de un emigrante. Es un documento emocional, histórico y antropológico que captura, con una lucidez extraordinaria, la vida rural de Aliste en la primera mitad del siglo XX, la violencia política de la Guerra Civil, la dureza del exilio y la capacidad humana para reconstruirse lejos de la tierra natal.

Simón Katón Álvarez, nacido en Tolilla de Aliste en 1928, escribe desde la serenidad de la vejez, pero con la precisión sensorial de quien conserva intacta la memoria emocional de su infancia. Su relato es un viaje desde la cocina de una casa alistana —donde nació sobre un escaño calentado por la lumbre— hasta los despachos de empresas argentinas donde llegó a ocupar cargos de responsabilidad. Entre ambos extremos se despliega una vida marcada por la pobreza rural, la represión franquista, la emigración forzosa y el esfuerzo constante por formarse y prosperar.

Este artículo explora las claves de esa vida, pero también lo que su testimonio aporta a la memoria colectiva de Aliste y de la emigración española.

II. La infancia en Tolilla: un mundo pequeño, duro y luminoso

1. El paisaje emocional de Aliste

El autor reconstruye su infancia con una riqueza sensorial que convierte el texto en un fresco etnográfico:

  • los jarales amarillos de mayo,

  • el perfume de las violetas escondidas,

  • el canto del ruiseñor,

  • los tomillos de San Juan,

  • las madreselvas ribereñas,

  • los cornezuelos que los niños comían como golosinas naturales.

La naturaleza no es un decorado: es el escenario total de la vida. En un mundo sin relojes, la sombra del cuerpo sobre la peña del Burro marcaba el mediodía solar. Las estaciones determinaban el ánimo colectivo: la primavera lluviosa era esperanza; la sequía, angustia existencial.

2. La vida social: ferias, fiestas y picaresca rural

Las ferias de Rabanales, San Vitero o Fonfría eran auténticos teatros populares donde tratantes y campesinos desplegaban una psicología de negociación que el autor compara con el marketing moderno. Las fiestas patronales —Santa Inés, Santa Marina, Santiago— eran el corazón emocional del año, y los bailes al aire libre o en la Casa de Concejo, un rito de socialización imprescindible.

3. La escuela rural: un maestro, un mundo

Con apenas tres años, Simón entra en la escuela de Tolilla. Allí descubre:

  • el Quijote,

  • las enciclopedias Dalmau Carles Pla,

  • la geometría,

  • la agrimensura,

  • la lectura como salvación.

La figura del maestro don Antonio González aparece como un pilar moral y pedagógico en un entorno donde la educación era un lujo.

III. La Guerra Civil: miedo, injusticia y heridas que no cicatrizan

1. El padre republicano

Pablo, el padre del autor, era socialista, lector, autodidacta y alcalde de Gallegos del Río. Su defensa de la legalidad republicana y su enfrentamiento con el secretario municipal —convertido en jefe local de Falange— lo condenaron.

Fue detenido, encarcelado y condenado por un tribunal militar. La familia quedó sumida en la pobreza y el miedo.

2. La infancia bajo el terror

El relato de Simón niño es estremecedor:

  • ataques de pánico,

  • noches de miedo acompañando a su madre a lavar al río,

  • cartas dictadas por ella y escritas por él con nueve años para su padre preso,

  • epidemias de sarampión, difteria y sarna,

  • la mordedura de un perro rabioso y las dolorosas inyecciones antirrábicas en plena guerra.

La Guerra Civil aparece no como un conflicto ideológico, sino como una experiencia íntima de desamparo.

IV. El pastor estudiante: autodidacta entre ovejas

Tras la cárcel del padre, el joven Simón debe hacerse cargo del rebaño familiar. Pero convierte la soledad del campo en una escuela:

  • construye una caja de madera para llevar libros,

  • estudia álgebra, geometría, historia,

  • prepara oposiciones y exámenes libres,

  • observa la naturaleza con sensibilidad casi científica.

Su testimonio es un ejemplo de cómo la educación puede brotar incluso en los entornos más adversos.

V. La emigración: Vigo, el océano y la incertidumbre

En 1951, con 22 años, decide emigrar a Argentina. El proceso está marcado por:

  • la burocracia franquista,

  • la corrupción consular,

  • la tristeza de la despedida,

  • el viaje en tren hasta Vigo,

  • el embarque nocturno en el Giovanna-C,

  • la travesía atlántica con escalas en Dakar, Río de Janeiro y Santos.

La llegada a Buenos Aires, sin dinero y sin encontrar a su prima entre la multitud, es uno de los momentos más dramáticos del relato.

VI. Argentina: trabajo, estudio y ascenso social

1. De empleado a profesional

En General Roca trabaja en un bufete jurídico, estudia por las noches y se presenta a los exámenes libres de bachillerato, obteniendo calificaciones extraordinarias que incluso llaman la atención del presidente Perón.

Más tarde se traslada a Buenos Aires, donde desarrolla una carrera brillante en:

  • contabilidad,

  • administración,

  • finanzas,

  • dirección empresarial,

  • asesoría editorial.

2. Vida familiar

Se casa con Lidia Nelly Testa, con quien tiene un hijo, Pablo. La familia se convierte en un puente entre España y Argentina, entre Aliste y Buenos Aires.

VII. Reflexiones políticas y sociales: un pensamiento maduro

El autor analiza con lucidez:

  • los golpes militares argentinos,

  • la fragilidad de la democracia,

  • la desigualdad económica,

  • la crisis financiera global,

  • los peligros del diagnóstico genético sin regulación,

  • la necesidad de un Estado que controle los excesos del mercado.

Su pensamiento combina humanismo, experiencia vital y sentido crítico.

VIII. El regreso simbólico: Aliste como raíz permanente

Aunque vive más de medio siglo en Argentina, Simón Katón mantiene un vínculo emocional indestructible con Aliste. Para él, la comarca es:

  • origen,

  • identidad,

  • memoria,

  • herencia genética,

  • paisaje interior.

Su despedida es un homenaje a la tierra y a la gente que lo formó.

IX. Conclusión: un legado para la memoria colectiva

Mi vida nació en Aliste es mucho más que un relato autobiográfico. Es:

  • un documento histórico,

  • un testimonio de la emigración castellano‑leonesa,

  • una crónica de la vida rural,

  • un análisis político,

  • una lección de resiliencia,

  • un acto de amor hacia la tierra natal.

Simón Katón Álvarez demuestra que la memoria individual puede convertirse en memoria colectiva cuando se narra con honestidad, sensibilidad y profundidad.

Su vida, como la de tantos emigrantes, es un puente entre dos mundos y una prueba de que la dignidad humana puede florecer incluso en los caminos más difíciles.


Instituto de Estudios Zamoranos "Florián de Ocampo" Diputación de Zamora



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