ACTO DE EXALTACIÓN DE LA CAPA DE HONRAS MIRANDESA. I ENCUENTRO DE CAPAS IBÉRICAS

 

𝐋𝐮𝐢𝐬-𝐅𝐞𝐥𝐢𝐩𝐞 𝐃𝐞𝐥𝐠𝐚𝐝𝐨

ACTO DE EXALTACIÓN DE LA CAPA DE HONRAS MIRANDESA. 

I ENCUENTRO DE CAPAS IBÉRICAS


Estamos a beira du río que beiyou nossass terras

ate chegar agora a beiyar as vossas terras, caminho du mar.

De passagem tem deisado a sua pegada abrindo um sulco prufundo

que é um maravilhoso espectáculo, curuado pela mais diversa yespléndida flora e fauna.

Nós chamamos-lhes: us arribes em Zamora, As arribes en Salamanca e aquí As Arribas.

 

Duero y Douro.

U río que testemuñou durante séculos

As nossas guerras vissinhas e aos longos tempos de paz,

conseguida cum tratados e boa vontade.

O Douro que semeia as nossas terras e as fecunda.

O Douro que ilumina vinhos de ambos lados da fronteira,

Nús chamamos-lhe a raya.

Uma raya feita con agua e com poesia.

U grande poeta zamorano Claudio Rodríguez, cantou assim ao Douro nos tempos da sua adolescencia:  

Oh, río fundador de ciudades,

Sonando en todo menos en tu lecho.

Haz que tu ruido sea nuestro canto,

nuestro taller en vida. Y si algún día

la soledad, el ver al hombre en venta,

el vino, el mal amor o el desaliento

asaltan lo que bien has hecho tuyo,

ponte como hoy en pie de guerra, guarda

todas mis puertas y ventanas,

como tú has hecho siempre,

tú a quien estoy oyendo igual que entonces,

tú, rio de mi tierra,

tú, rio duradero. 

U as palabras emocionadas du transmontano Miguel Torga, nas margens du Douro onde navegou a sua poesía 

Suor, río, dussura

No prinsipio era u homen

Desta terra estou feito

Rochas sao us meus ossos

u húmus a minha carne.

Con rugas na alma

Correm pelas miñas veias,

Impetuosos Douros.

Dou poemas selvayens

E tambén estou lonlle neste nosso mapa,

Fora do camino e muito lonlle. 

Com estes versos de Claudio Rodríguez e Miguel Torga, cumprimento-vos,  nosso povo irmao.

E façu-ó  com esta capa de honras de Matonsinhos

Onde foi comprada pelo meu querido e saudoso amigo, u escultor Ricardo Flecha Barrio, que motivou y fondou a associaçao para a promoçao e estudo da capa alistana que, nu seu trabalho, deseñou, modelou e esculpiu com tanto orgulho tantas vezes.

Esta capa, antes de ele falecer, ha pouco mais de um ano, ele quis traser-la y ofereser-la a esta vila de Miranda do Douro,

Aquí vosés tem-la como uma yoia.

E hoje sou distinguido colocando-a sobre us meus ombros,

 

 Saludo a autoridades….

 

Hace poco más de cuatro meses que, con el mayor orgullo, estuvimos en el pueblo de Sarracín, en la comarca de Aliste, comarca agradecida en su pobreza, austera pero muy hermosa en todos sus rasgos originales que la definen, tantos y tan notables. Hoy llego a Miranda, a esta irmá del otro lado de la que llamamos Raya y que tiene sus mismas virtudes, similares paisagens igual belleza, semejantes atributos y tradisoes, y comunes labores agrícolas y ganaderas que fueron el sustento, y lo son, de muitas das nossas yentes de uno y otro lado de la Raya, una línea imaginaria que no ha podido dividir nuestro curaçao en dos mitades, una línea imaginaria que marca un territorio que dicen es distinto pero es el mismo, una raya que no desune ni as terras ni los afectos de unos y de otros.                                                                                                                 

Allí, en Aliste, levanté a miña vois para cantar y honrar a su capa, irmá de esta de honras, que con el mismo empeño habéis elevado a la categoría de embajadora de esta tierra desde hace ya años. Ni en Miranda ni en Aliste se podía dejar perder la riqueza singular de esta prenda, que tanto valor atesora en a historia dus nossos povoss: Tras Os Montes, Aliste, Sanabria. Por eso estas jornadas de exaltación con la capa de honras y de respeto, en Aliste y Miranda, tienen que ser, sobre todo, una chamada de atención obligatoria para que se siga ouvindu a vossa vois en los confines de los dos países, porque a beleça, a sacrificio, a lealtad, a nobleza, a dignidad nadie os gana, ni a los mirandeses ni a los zamoranos. Demostrado está  ná historia. Ahí están tantos y tantos ejemplos de las glorias que cimentaron nuestros dos países con feitos forjados en estas terras sim fronteiras entonces hasta el Tratado de Alcañices, vila zamorana que tambén tiene una insigne historia. Tocados hoye con esta bendita capa, los de un lado y los del otro de la Raya, debemos de chamar una vez más la atención de los poderes públicos de ambos países y de esa Europa que nos parece a veces tan lejana, y con razón, para detener la deriva demográfica a que nos vemos abocados. Nuestros ayuntamientos, a prefeituras, diputaciones, comunidades autónomas, no bastan para llenar esta parte de España y Portugal vaciada, la llaman.  Pueden ayudar, pero deben ser los Estados que forman Europa quienes promuevan el florecimiento de todas estas terras. Europa tiene en sus gobiernos las facultades y ferramentas para levar a cabo esta gran obra de sacar de la lenta e inexorable despopulaçao  a todas estas comarcas.  

Hoye se suman a este encuentro,  que es primero de la Capa Ibérica, los amigos de la Capa española de Béjar….  La tierra del buen paño. Hablé al principio del río. El Douro, Duero, que nos ata en un solo destino, el de sus aguas lamiendo ambas orillas, portuguesa y española. Vuestro rio, con un nombre tan original como histórico, “hominis corpus”, latín puro, nacido en la sierra de Candelario, bien cerca, el río “Cuerpo de Hombre”, fue básico en el desarrollo textil de esta ciudad salmantina. Pero la crisis dejó malherida esta industria. Creasteis en 1967 esta asociación para reivindicar el papel de creadores de la capa española. Era vuestro género, ese paño el que hizo de Béjar la capital del textil. Hoy, los bejaranos paseáis por toda España el orgullo de haber sido los creadores de esta capa que lleva el nombre de española. Pieza elegante, distinguida, de señorío, hecha, como ésta nuestra, para realzar y vestir los actos más significativos de la vida, familiares y sociales, los de carácter religioso y los festivos. Esa vuestra capa hace unos años era imagen de la pujanza industrial de Béjar, allí mismo donde nacía y se hacía. Cuando la lleva un bejarano sobre los hombros, aunque pasen los años, es y será siempre señal de hidalguía, de honra, y de orgullo del pasado que se fue pero no se borrará nunca de su historia, como la de esta buena gente de Miranda cuando porta la suya y así la llama, de honras.  Bejaranos y amigos, venís de otras ciudades con el estandarte de vuestras diferentes capas, todas originales, que forman un patrimonio rico y vivo. Sejam bem-vindus a este u- nosso primeiro ancuontro de capas eibericas.

Otros muchos portáis, portamos, la capa, de paño, de lana, merina, con filigrana tradicional, de excelentes diseños, pero sin alardes, feita cum fermosura, punto a punto, picado decimos en Aliste, orfebrería en el paño labrada, tallada por la aguja y la destreza de las sabias manos del sastre o de la sastra. La capa es hoy una de las reliquias que la perseverancia y el orgullo han mantenido vivas hasta hoy mismo y tienen sólidas sus raíces. La capa de honras es hoye una de las columnas en las que se asienta la historia de Miranda de Douro. U padre Mourinho cum seu trabayo en el Museo da Terra de Miranda, y depois el de otros mirandeses, ha sido muy importante en la consolidación de la prenda y en la recuperación de otras muchas prendas y enseres, esquexidus du pasado. 

Cuentan las crónicas que desde la Edad Media, esta capa nació en ese fantástico monasterio cisterciense de Moreruela cuyas ruinas hoy gloriosas, bien conservadas pero ruinas al fin y al cabo,  muestran la grandeza de aquel místico lugar que la mezquindad de una desamortización anticlerical echó abajo. 

 Las capas de Miranda y Aliste son tan irmás, tan iguales, tan entrañables, estaum feitass cum muito amor y  las portamos con la mayor emoción. Aquí capa de honras y allí, capa de chiva, alistana. Capa vestida y lucida por unos y por otros a éste y al otro lado de la Raya, tejida con el mismo paño, utilizada con los mismos motivos: Para vestir nuestras alegrías y para cubrir nuestras tristezas. Para, envueltos en ella, salir al encuentro del Señor que padece y muere en la Cruz y para acompañar a sua Main en esos días en los que este paño pardo es luto que pasa pe lus camiñus que conducen a los templos y semiterios. Capa para abrillantar los días felices, los festejos populares, las celebraciones familiares, para consagrar las piedades y ritos santos y tambéin sobre todo para acuyer y cubrir las penas y lágrimas de las despedidas, allí en el semiterio, taum pertu das cruces. Y cuando ya se han desgastado con el paso de los años y das geraçoens, tendrán también su tiempo en esas labores campesinas que ten feitu de Tras os Montes y de Aliste, Sanabria, Alba, comarcas de uno y otro lado de la Raya, trabajadoras, sacrificadas, de fe ciega, pobres pero honradas.  Sí, esquexidas. Pero no muertas. Hay vida en ellas. Y sangre. Y esperanzas. 

Nuestra Capa tein cuñeçidu y cuñeçe los vientos, las lluvias y los calores de Aliste, Alba, Sanabria, Tierras del Pan y hasta de Sayago. Ya recordé a los sastres de Aliste en mi pregón de Sarracín. Hoye eu faço en Miranda y todas sus freguesías. La capa de honras trabajada durante tantos años por los alfayates de Constantim Antonio, Virgilio y Aureliano Cristal. En Póvoa por Alipio Manuel Celestino Dias, Benjamin Lucas y Domingos Meirinhos. En Genisio, por Evaristo y Mateus Dias. En Freiyiosa por José Antonio Valentim. En Duas Igreyas por Clemente Dias. Son nombres que aún honráis cuando vestís esas capas que muitos de vosés  tein herdados de páis y vaum deixar  aus vossos fillos. No olvidéis nunca sus nombres.

Y quienes hoy tejen, labran, pespuntan, bordan, esas capas de honras:  De Sendim Leopoldina Nobre, María Susana Castro, Sandra Castro Nobre y Palmira Falcao. Eim vosés quiero recuñecer hoye el formidable trabajo que a muyer mirandesa y de sus freguerías ha llevado a cabo durante séculos para manter esta y otras tradiciones que siguen vivas gracias a vosés. 

Miranda do Douro es el berçu de la lengua mirandesa, que ha sostenido con todo tesón, el falar mirandés… Esta lengua desciende del lliones o astur leonés, un ejemplo más de lo unidas que están nuestras sangres, a nossa historia... Hoye el mirandés es co-lengua oficial de Portugal, gracias a la dedicación y empeño de vuestros paisanos más ilustres que no cejaron en ese propósito hasta conseguirlo. 

Qué decir del valor y estima de vuestros tejidos y paños.

Eu me-lenbro desde la niñez la costumbre de acercarse a Miranda desde terras cercanas como Zamora o Salamanca, y aún de máis longe, donde conocían y valoraban la excelencia de vuestras prendas. No había mantelerías, lençois o tuallas meyores que las vossas… us móveis de la calidad y acabado de los mirandeses. Y no digamos de las excepcionales cualidades de vossos cafés. Un tesoro perseguido tantos años. Recuerdo aún a la Guardia Civil cómo vigilaba en la fronteras de Alcañices o Fermoselle el paso a escondidas, de aquellos pacotes de café que cheirabam a gloria bendita. Y con cuánta comprensión la pareja de servicio a veces miraba para otro lado…¡Qué años aquellos en los que nos ayudábamos a aminorar las estrecheces y si acaso a compartiyarlas como buenos irmaos!

Pero no solo la capa nos ha unido a uno y otro lado de la fronteira.

En las labores de gado, razas y carnes de primera categoría, la vaca mirandesa aquí, allí ternera alistana y de Alba. O sanabresa. Y el burro, el burro mirandés de mayor alzada que el alistano y sayagués. El burro zamorano que ha celebrado aún su gran fiesta hace pocos días en el pueblo alistano de San Vitero, donde cada año se vive una jornada que sirve para gritarle al mundo que el asno zamorano, el burro de la raza alistana o sayaguesa, a pesar de su menor utilización en las labores del campo, está protegido, querido, respetado como animal de estimaçaum y de labores más livianas que las de antaño. Da gusto visitar Atenor, aquí beim pertu a casa hogar del burro mirandés, acariciar la frente peluda de esos benditos animales, tan sumisos, tan nobles y ver el cariño con que los cuidáis.

Y que de decir de la gaita, de claras semejanzas con la gaita sanabresa. Sonido inconfundible que nos trae el recuerdo del Fiu Pepe da Freixieira, mítico gaitero mirandés. Y en Sanabria Julio Prada de Ungilde y Víctor Martos fallecido hace unos días. La gaita de fole tiene en cada lugar una afinación tan particular, diferente de una comarca a otra. Pero imprescindible en las fiestas. Gaita sanabresa, braganzana, alistana o mirandesa. Mass seu son, aun siendo distinto, siempre se nos mete  en el alma, forma parte de nosso coraçao.

Y al sonar la gaita, puntearán el tambor y el bombo y surgirá la danza de espadas, maravillosa.  Ese ritmo de palos y de brazos en alto, y de pies en una armónica conjunción, que se entrecruzan con una precisión, habilidad y finura extraordinarias.  

Son los pauliteiros, tan originalmente vestidos. Otro cuadro original que pregona por tantos lugares del mundo vuestra manera y forma de manter a tradiçaum, una danza de arcaico sabor guerrero y religioso que llena de beleza y de música la historia de Miranda do Douro.

Hoye, Miranda sabe oyar hacia dentro y hacia afuera. Y sabe enseñar suas pedras mais gloriosas. Los imperiales restos de um castelo y sus murallas, grandeza de siglos, y el palacio episcopal, cuyas ruinas reivindican el pasado de una diócesis, que por algunas circunstancias extrañas dejó de serlo. No digamos más….ay, aquele bispu….

Nau me esqueço estou en la concatedral, esta bella consonancia de estilos… que tiene detrás ahí, el retablo de Gregorio Fernández que es uno de sus grandes pilares de la escultura española del siglo de Oro con tanta obra en las tierras de nuestra Comunidad Autónoma. Gregorio Fernández y su taller dejaron aquí muestra de su maestría con este espléndido retablo dedicado a la patrona, Santa María la Mayor, que doró posteriormente un paisano mío, Alonso de Remesal y cuyos evangelistas, fueron tallados por otro zamorano, Jerónimo García. Os lo digo con mucho orgullo.

Y aquí, en esta concatedral, guardáis y veneráis un tesoro material y espiritual: Du meninu Yesus da Cartoliña… El niño Jesús con chapeu de copa, balaum terráqueo en la mano izquierda. Es historia que durante la guerra de Secesión española, en la que por una coroa se peleó casi medio mundo, allá en 1711, Miranda fue ocupada por los españoles. Conta a lenda que, en medio de la desolación, un meninu apareció en lo alto de las murallas y os empujó con su bravura y ejemplo, a defender a vossa terra, ayudándoos a expulsar a los visiños invasores. Cuando os sonrió la victoria no supisteis más de él, ni quien era, ni de dónde venía ni a donde fue. Era un milagro. U Meninu desapareció como había llegado. Y quisisteis recordarlo con esa imayen que desde entonces lleváis prendida  nu vosso curaçaum. Du Meninu es el Patrono de la infancia y el día de Reyes lo sacáis en procesión. Posee numerosas fardas que escoltan su pequeño camarín, todos regaladas por seus devotos. Entre ellos, para los días de fríos, heladas, le habéis puesto la capa de Honras, que le queda impecable al menino. Hoye la luce y está bien bonito cum ela.

Du Meninu lleva la bola du mundu en su mano. Y en ella bien sabe dónde está este pequeño pedazo de terra que llamamos la Raya. Terrra nossa y vossa, trazada y unida pelo mesmu rio. Que es tambén a su terra, que le venera.   

Pur eso Eu quería deisar hoye neste altar yunto ao meninu, a miña oraçao.

Na Criansa, nas criansas asima de tudo, está u futuro desta terra.

 E da nossa, de ambas as terras.

Oyala que u meninu Yesus da Cartolinha,

 pousado no muro dus novos tempos

Como conta a lenda, us nossos antepasados o viam

Para us animar a batalha e a vitoria,

Inspire-nus agora a todos nós

Zamoranos, mirandeses, bejaranos,

A lutar por um futuro meyor para deisar as criansas de hoje.

y ese futuro temos que conquista-lu

cuntando cun a ayuda deste Meninu milagroso.

Con sertesa que cum ele u vamos lograr.

 

Meninu, tras luz para us nossos caminhos,

Encoraya as nossas esperansas

Abensoa us nossos trabayos.

Meninu, Implora pur todos nós.

 

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