Pregón de las Fiestas de Alcañices 2026





Pregón de las Fiestas de Alcañices 2026

San Roque y Nuestra Señora de la Asunción

 Queridos vecinos y vecinas de Alcañices, en primer lugar a quienes seguís aquí durante todo el año, sosteniendo con vuestro esfuerzo la vida de nuestro pueblo; autoridades, amigos, paisanos que habéis regresado para las fiestas, así como la gente de nuestros pueblos vecinos y de nuestros pueblos hermanos portugueses y,  también todos aquellos que estáis lejos, pero nunca habéis dejado de sentir esta tierra como vuestra:

 Muy buenas noches a todos y a todas…

 Y permitidme que os diga algo más: hacerlo aquí, en el patio de la antigua cárcel, un lugar lleno de historia y de recuerdos para nuestro pueblo, hace este momento todavía más especial.

 Hoy tengo el inmenso honor de dirigirme a todos vosotros como pregonero de nuestras fiestas.

 Y os digo de verdad que pocas emociones hay más grandes para un hombre de pueblo que volver a su gente y poder hablar desde el corazón.

 Porque hoy no os habla solo un pregonero.

Hoy os habla un hijo de Alcañices.

Un alistano más…Uno de los que crecimos entre calles de tierra, olor a campo, campanas al amanecer y enseñanzas sencillas que valían para toda la vida.

 Me llamo Antonio García Cañedo, aunque muchos me conocéis desde siempre como Toñín el Polla.

Y quiero decir una cosa: en los pueblos los motes no separan, unen. No ofenden, identifican. Son parte de nuestra historia, de nuestras familias y de nuestra manera de querernos.

Nací en 1952, y soy hijo de Paco el Polla y de Pepa Cañedo, dos personas humildes, trabajadoras y honradas que me enseñaron con su ejemplo el valor del esfuerzo, del respeto y de la familia.

Éramos siete hermanos.

Y aprendimos pronto algo que no se estudiaba en los libros: que la vida se levanta con trabajo, con sacrificio, con unión y con dignidad.

Mi familia: mi gran fortuna


Hoy quiero acordarme también de mis hermanos, porque la familia ha sido siempre una de las mayores riquezas de mi vida.

Quiero nombrar con especial cariño a mi hermana mayor, Pura, que va camino de los 92 años y que fue y sigue siendo para todos nosotros como una madre.

A mi hermano Paco, del que siempre hemos recibido buenos consejos y palabras sensatas.

Y a mi hermano Claudio, el menor de todos, al que siempre hemos querido y protegido como se quiere al pequeño de la casa.

Y también a todos mis demás hermanos, presentes siempre en mi corazón.

Gracias por haber compartido conmigo la vida, los esfuerzos y los recuerdos.

 Los primeros pasos

Con 16 años, en 1968, me fui a Madrid.

No me fui por aventura.

Me fui por necesidad.

Como tantos hijos de esta tierra, cogí una maleta pequeña, mucho miedo, mucha esperanza… y a Alcañices metido dentro del alma.

Pero os digo una verdad,

 Yo nunca me fui del pueblo, porque el pueblo nunca se fue de mí.

Regresé al año siguiente y empecé a trabajar en la construcción del silo de la Fuente Herrada.

Allí compartí esfuerzo con compañeros como:

Epifanio,  Gerardo Samuel, Manolo Mamú, Jesús Anchil, Fermín Caipira, Ico el de la Chana, Domingo Carrión, Ángel de Vivinera, Lolete Vila, anolo Escobar, no el cantante almeriense si no un manchego que conoció al amor de su vida y aquí se quedó y es un alistano más y algunos  más que seguro me perdonarán que hoy no recuerde.

 Fueron trabajos duros, de pico, pala y sudor. De esos que hacen fuerte a una persona para toda la vida.

 Después pasé a la construcción de la comisaría de policía donde trabajé con mi amigo

Antonio Alegrías.

 Y allí ocurrió algo que siempre recuerdo.

Encontramos una cartera caída junto al camino. Horas después apareció un señor portugués buscándola angustiado. Se la devolvimos sin pensarlo.

 Porque aquí siempre se supo lo que era la honradez.

 Alemania: la lucha y el aprendizaje

Más adelante la vida volvió a empujarme fuera.

Me fui a Alemania.

Allí me recibió mi hermano Pedro, que en paz descanse. Pero a los pocos días regresó a España porque se casaba mi hermano Pepe con Paula Mata, de Matellanes, mi hoy cuñada.

Y yo me quedé solo.

Pasé unas Navidades lejos de mi familia, lejos de mis hermanos y lejos de mi tierra.

Sin abrazos.
Sin campanadas.
Sin hogar.

Pero aprendí algo que me acompañó toda la vida:

La vida no se llora. La vida se pelea.

En Alemania estudié, me formé, saqué el graduado escolar y conseguí el título de Maestro Industrial.

No fue fácil.

Fue duro.

Pero mereció la pena.

Porque el esfuerzo siempre acaba dando fruto.

La familia

Y allí también encontré lo más importante.

Conocí a la mujer que cambió mi vida:


 JUANA HERNANDEZ BELMONTE

Mi esposa, almeriense, mujer sencilla, trabajadora y buena, de familia humilde y de campo, como la mía.

Con ella formé una familia maravillosa.

Llegaron nuestras hijas Josefina y Ana, que llevan los nombres de sus abuelas. Y después nació nuestro hijo Paco que también lleva el nombre de su abuelo Paco el Polla.

En 1983 regresamos definitivamente a España, a Carboneras, el pueblo de mi mujer.

Trabajé primero en Endesa y después como autónomo: fontanero, calefactor e instalador de gas.

También tuve la satisfacción de impartir cursos de formación profesional.

Y en 2017 terminé mi vida laboral.

Pero uno nunca se jubila de ser trabajador, ni de querer a su tierra.

Mis hijos y mi nieto

Quiero deciros también algo que me llena de orgullo.

Mis tres hijos se sienten profundamente castellanos y profundamente andaluces.

Porque uno puede querer dos tierras sin dejar de amar ninguna.

Han crecido con el cariño de Carboneras, Almería pero también con las raíces y el sentimiento de Alcañices.

Han vivido aquí momentos entrañables con sus primos, con sus amigos del pueblo y con sus tíos, mis hermanos, a los que quieren muchísimo.

Y eso para un padre es una alegría inmensa.

Porque significa que lo importante no se pierde.

Se transmite.

Y hoy también quiero nombrar a mi nieto Adam, de 13 años.

Adam es ya uno más aquí.

Quiere este pueblo como suyo, tiene aquí a sus primos, sus amigos, sus recuerdos… y hasta su propia peña:

Los Diablos Alistanos.

Y cuando uno ve eso, comprende que Alcañices tiene futuro.

Porque mientras los jóvenes quieran volver, este pueblo seguirá vivo.

La mili: una etapa que me marcó

Hoy quiero recordar también una época muy importante en mi vida: la mil.

Para muchos jóvenes de hoy será algo lejano, pero para nuestra generación fue una verdadera escuela de vida.

A mí me tocó primero en Vitoria-Gasteiz.

Y poco después me presenté voluntario en un Cuerpo de élite; la Brigada paracaidista.

Y además tuve la suerte de coincidir con otros amigos  alistanos que estaban allí y que me hacían sentir la tierra cerca aunque estuviéramos lejos: Como son:

Lolete Vila, Tomás Garbay, Carmelo Carnero de Sejas y Antonio de Matellanes, hijo de Anastasio.

 Todos ellos también paracaidistas

 Hoy quiero recordarlos con cariño.

 Porque encontrarse con paisanos cuando uno está lejos vale el doble.

 Hice el curso en Alcantarilla en Murciadespués fui destinado a Alcalá de Henaresmás tarde a Las Palmas de Gran Canariafinalmente al Aaiún, en el entonces  Sahara español

Allí vivimos momentos históricos como: la Marcha Verde y el fallecimiento de Francisco Franco.

Fueron tiempos serios, duros y exigentes, pero también llenos de compañerismo y recuerdos imborrables.

 Los recuerdos del pueblo

Aunque mi vida transcurriera fuera, mi corazón siempre estuvo aquí.

Aquí quedaron mis raíces.

Aquí quedaron mis recuerdos.

Aquí quedaron mis amigos.

Recuerdo con muchísimo cariño a mi primo Pepín Nítrico, con quien compartí infancia, trastadas y aventuras de mozos. Fuimos y seguimos siendo grandes amigos, y con él podría contar historias para llenar una noche entera.

Recuerdo:

 -      las canicas en la plaza.

-       las partidas bajo los soportales.

-       las travesuras de mozos.

-       las bicicletas que valían más que un tesoro.

 Y también recuerdo una anécdota que todavía hoy me hace sonreír y pedir perdón.

Un día iba con mi hermana Piedad  a trabajar al vivero.

Yo conducía la bicicleta y ella iba detrás.

Bajando por la calle La Herradura, nos encontrabamos a la altura  del comercio de Galo y  esquivé una pareja de vacas… pero unos metros más adelante cogí un bache tremendo y dimos una buena voltereta.

Yo me levanté enseguida, pero mi pobre hermana quedó en el suelo, perdió el conocimiento y también perdió un par de dientes.

Piedad, hermana, hoy te pido perdón públicamente… aunque ya hayan pasado unos cuantos años.

¡QUÉ RECUERDOS!

 -       las fiestas.

 -  el fútbol contra los portugueses en el  campo de sahú… DÓNDE DESTACABAN FUTBOLISTAS como: Alberto, Jesús Cotoví y Tino el de la Fabiana de Portero.

Aquellos veranos en los que teníamos poco… pero lo disfrutábamos todo…

No había móviles.

No había pantallas.

No había lujos.

 Pero teníamos algo enorme:

nos teníamos unos a otros.

Y eso vale más que todo.

 Los que ya no están

 También quiero tener hoy un recuerdo muy especial para amigos que ya no están con nosotros, pero que siguen vivos en nuestra memoria y en nuestro corazón.

Quiero nombrar con enorme cariño a:

 -        Bernardo Jático, que fue uno de mis mejores amigos;

-       a Ángel Pombo, buena persona y honrada donde las hubiera;

-       y a Francisco Antas, Patito.

Y junto a ellos, a tantos otros vecinos y amigos que se nos fueron demasiado pronto y que hoy seguro también están presentes entre nosotros de alguna manera.

Porque mientras una persona sea recordada por su gente, nunca desaparece del todo.

 

Mis amigos de toda la vida

 Y permitidme también que mande un saludo especial a amigos de toda la vida, de esos que forman parte de la historia personal de uno:

Paco RadilloVenturaAtilano Anchil y Mateo el Jato, mi vecino.

Y también a otros muchos que no nombro para no olvidarme de nadie, pero que saben bien que los llevo en el corazón.

Nuestros mayores

Quiero mandar un abrazo especial a todas las personas que están en la residencia de mayores.

Y especialmente a

Antonio Ramos, Gonzalo Rostán mi cuñada Aurelia y a todos los demás.

Vosotros sois ejemplo.

 Sois historia viva.

 Sois la raíz de este pueblo.

 

¿Qué significa Alcañices?

 

Alcañices no es solo un pueblo…

 

-       Es infancia.

-       Es familia.

-       Es memoria.

-       Es volver.

-       Es entrar por la carretera y sentir algo en el pecho.

-       Es mirar la plaza y la torre del reloj, y saber que uno está en casa.

-       Es una forma de vivir.

-       Y también una forma de querer.

 

Antes de terminar, quiero manifestar mi agradecimiento a nuestro joven Alcalde; David Carrión.

David, MUCHÍSIMAS GRACIAS por haberme brindado la oportunidad de ser el Pregonero de mi pueblo.

Un HONOR inmenso que guardaré siempre entre los recuerdos más bonitos de mi VIDA.

 Y PARA FINALIZAR,

Paisanos:

Disfrutad estas fiestas como se merecen.

-      Que haya abrazos.

-      Que haya música.

-      Que haya risas.

-      Que haya juventud.

-      Que haya RESPETO.

-      Que haya ALEGRÍA.

 

Y que nunca perdamos lo mejor que tenemos: nuestras raíces, nuestra unión y nuestro orgullo de pueblo.

 

¡Vivan las fiestas de San Roque y Nuestra Señora de la Asunción!

 

¡Viva la tierra alistana!

 

¡Viva Alcañices!

 

¡Y viva su gente!

 

 

MUCHAS GRACIAS A TODOS Y A TODAS.

 

¡¡¡   FELICES FIESTAS   !!!

 

Agosto 2026-



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