Paco Turiel, el último maestro tejero de Ceadea: un legado de barro, fuego y dignidad
Paco Turiel, el último maestro tejero de Ceadea: un legado de barro, fuego y dignidad
Falleció a los 85 años en el mismo pueblo que le vio nacer, apenas dos días después de que Francisco Franco firmara el último parte de la Guerra Civil. Su vida, como la de tantos alistanos de su generación, estuvo marcada por la posguerra, la pobreza y la necesidad, pero también por la dignidad, el trabajo y un profundo amor por su tierra.
Infancia en tiempos duros, pero sin perder la alegría
En aquellos años, Ceadea vivía su máximo esplendor demográfico, con 262 habitantes, Ayuntamiento propio y hasta Casa Cuartel de la Guardia Civil por su condición fronteriza. Era un pueblo vivo, lleno de niños, de trabajo y de oficios. Entre ellos, uno que marcaría para siempre la identidad local: la tejería.
Ceadea, tierra de tejas y de maestros
El barro se extraía del paraje de Los Barreros, una arcilla excelente que, sin embargo, exigía un trabajo duro y constante. Se pisaba con caballo, se amasaba, se moldeaba a mano y se tendía al sol en las eras. Después venía la cocción en los hornos de leña, trabajando “de sol a sol”.
Paco podía llegar a hacer 1.700 tejas diarias, una cifra que hoy parece inverosímil. Pero él lo hacía con naturalidad, con oficio, con la destreza de quien lleva el barro en la sangre.
El maestro que nunca dejó de enseñar
Aunque emigró brevemente a Bilbao y Galicia, y trabajó también en la mina de estaño de Arcillera, Paco siempre regresaba a su tierra. Con sus ahorros compró un coche y montó un taxi, pero su verdadera vocación seguía siendo la tejería.
Un hombre querido, humilde y profundamente alistano
Su sobrino y concejal del Ayuntamiento de Fonfría, Martín del Río Lorenzo, lo definió con palabras que resumen bien su esencia:
En lo personal, Paco formó junto a su esposa María Lorenzo Martín una familia unida y ejemplar. Tuvieron dos hijas, Transi y María, esta última fallecida prematuramente, un golpe del que él mismo decía: “No hay nada peor para un padre que ver partir antes a un hijo”.
El último viaje del maestro
Cada miércoles cumplía su ritual de ir a sellar la primitiva. Esta vez, la suerte no estuvo de su lado. Partió en silencio, dejando tras de sí una huella profunda en la memoria de Ceadea y de toda la comarca.
Con él se apaga el último horno, la última mano experta, el último gesto de un oficio que moldeó la identidad de Aliste. Pero su legado sigue vivo en cada tejado antiguo, en cada teja árabe que aún resiste el paso del tiempo, en cada demostración que hizo para que nadie olvidara de dónde venimos.
Paco Turiel Mayor fue el último maestro tejero, pero su memoria seguirá siendo la primera cuando miremos hacia arriba y veamos, sobre nuestras cabezas, las tejas que él y los suyos dieron al mundo.





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