Paco Turiel, el último maestro tejero de Ceadea: un legado de barro, fuego y dignidad

 

Paco Turiel, el último maestro tejero de Ceadea: un legado de barro, fuego y dignidad


Ceadea, localidad del municipio de Fonfría, contó entre sus vecinos a uno de sus hijos más ilustres: Francisco Turiel Mayor, conocido cariñosamente como “Paco el Feo”, aunque su espíritu y su corazón desmentían por completo aquel apodo heredado de la tradición popular. Con él se marchó en el año 2024el último maestro tejero de Aliste, un hombre que encarnó hasta el final la memoria de un oficio que dio forma —literalmente— al paisaje arquitectónico de toda la comarca.

Falleció a los 85 años en el mismo pueblo que le vio nacer, apenas dos días después de que Francisco Franco firmara el último parte de la Guerra Civil. Su vida, como la de tantos alistanos de su generación, estuvo marcada por la posguerra, la pobreza y la necesidad, pero también por la dignidad, el trabajo y un profundo amor por su tierra.

Infancia en tiempos duros, pero sin perder la alegría


Francisco Turiel nació el 3 de abril de 1939 en una familia humilde y numerosa: seis hermanos —Catalina, Dominga, Paulina, Benita y Manolo— que crecieron entre la escuela, el campo y el ganado. “Éramos muchos y había poco, pero hambre nunca llegamos a pasar”, recordaba él mismo con esa mezcla de realismo y gratitud tan propia de los alistanos de su época.

En aquellos años, Ceadea vivía su máximo esplendor demográfico, con 262 habitantes, Ayuntamiento propio y hasta Casa Cuartel de la Guardia Civil por su condición fronteriza. Era un pueblo vivo, lleno de niños, de trabajo y de oficios. Entre ellos, uno que marcaría para siempre la identidad local: la tejería.

Ceadea, tierra de tejas y de maestros


Ceadea era un pueblo tejero”, repetía Paco con orgullo. Y no exageraba: llegaron a funcionar hasta diez tejares, una cifra impresionante para un pueblo de su tamaño. De allí salieron durante décadas la mayoría de las tejas árabes que aún hoy coronan los tejados de Aliste, Alba y Tábara, junto con ladrillos tipo “Bilbao” y baldosas para hornos de pan.

El barro se extraía del paraje de Los Barreros, una arcilla excelente que, sin embargo, exigía un trabajo duro y constante. Se pisaba con caballo, se amasaba, se moldeaba a mano y se tendía al sol en las eras. Después venía la cocción en los hornos de leña, trabajando “de sol a sol”.

Paco podía llegar a hacer 1.700 tejas diarias, una cifra que hoy parece inverosímil. Pero él lo hacía con naturalidad, con oficio, con la destreza de quien lleva el barro en la sangre.

El maestro que nunca dejó de enseñar

Aunque emigró brevemente a Bilbao y Galicia, y trabajó también en la mina de estaño de Arcillera, Paco siempre regresaba a su tierra. Con sus ahorros compró un coche y montó un taxi, pero su verdadera vocación seguía siendo la tejería.

Cuando la Federación Comarcal de Asociaciones Culturales de Aliste, Tábara y Alba comenzó a organizar el Día de la Comarca, Paco fue uno de los artesanos más fieles. Allí, año tras año, hacía demostraciones del oficio, explicaba el proceso, moldeaba tejas ante los niños y los mayores, y mantenía viva una tradición que ya solo él dominaba.


En 2022, el programa “Taller de lo Pequeño” de RTVE viajó hasta Ceadea para grabarlo. Fue la última vez que el maestro tejero mostró ante una cámara el proceso completo: desde el barro hasta la teja cocida. Aquel día, Paco dejó grabado para siempre un saber que, sin él, se habría perdido.


Un hombre querido, humilde y profundamente alistano

Su sobrino y concejal del Ayuntamiento de Fonfría, Martín del Río Lorenzo, lo definió con palabras que resumen bien su esencia:

“Era un alistano de pura cepa, orgulloso de sus orígenes y fiel a sus tradiciones. Muy buena gente, respetado y querido por todos. Llevaba en la sangre lo de hacer tejas árabes y disfrutaba enseñándolo para que las nuevas generaciones conocieran los valores de Ceadea”.

En lo personal, Paco formó junto a su esposa María Lorenzo Martín una familia unida y ejemplar. Tuvieron dos hijas, Transi y María, esta última fallecida prematuramente, un golpe del que él mismo decía: “No hay nada peor para un padre que ver partir antes a un hijo”.


El último viaje del maestro

Cada miércoles cumplía su ritual de ir a sellar la primitiva. Esta vez, la suerte no estuvo de su lado. Partió en silencio, dejando tras de sí una huella profunda en la memoria de Ceadea y de toda la comarca.

Con él se apaga el último horno, la última mano experta, el último gesto de un oficio que moldeó la identidad de Aliste. Pero su legado sigue vivo en cada tejado antiguo, en cada teja árabe que aún resiste el paso del tiempo, en cada demostración que hizo para que nadie olvidara de dónde venimos.

Paco Turiel Mayor fue el último maestro tejero, pero su memoria seguirá siendo la primera cuando miremos hacia arriba y veamos, sobre nuestras cabezas, las tejas que él y los suyos dieron al mundo.

Ceadea de Aliste (Zamora). Tradición tejera (repor tv)

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