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🔔 La campana del presagio

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  🔔 La campana del presagio En Alcañices, cuando el cielo se encapota y el viento silba entre los tejados, hay quienes aún miran hacia el campanario con un escalofrío en la espalda. Porque no es solo piedra y bronce lo que se alza allí: es memoria viva , es voz antigua , es advertencia . Una noche de otoño, hace ya muchas décadas —dicen que fue en los años cincuenta, cuando la guerra aún pesaba en los silencios—, una tormenta se desató con furia sobre el pueblo. El agua golpeaba las calles empedradas, los rayos cruzaban el cielo como cuchillos, y el viento parecía querer arrancar las puertas de cuajo. De pronto, la campana mayor de la iglesia comenzó a sonar . No con el ritmo alegre de las fiestas, ni con el lamento de los entierros. Sonaba sola, grave, espaciada, como si cada golpe fuera un latido de algo que no quería morir. Los vecinos se asomaron, temerosos. Nadie subía al campanario. Nadie tocaba el badajo. Y sin embargo, el sonido seguía, como si una mano invisible ...

La Alhóndiga de Alcañices: Institución de Beneficencia y Regulación Económica en las Vicarías de Alba y Aliste

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  La Alhóndiga de Alcañices: Institución de Beneficencia y Regulación Económica en las Vicarías de Alba y Aliste Introducción Las instituciones pías creadas en el ámbito rural castellano durante la Edad Moderna respondieron a una necesidad fundamental: garantizar el sustento básico de la población en tiempos de carestía. Entre ellas, destaca la Alhóndiga de Alcañices , fundada en 1541 por los marqueses Francisco Enríquez de Almansa e Isabel de Ulloa , con el objetivo expreso de socorrer a los pobres y vecinos de la villa y su tierra. Este establecimiento no solo proporcionó asistencia alimentaria, sino que además se convirtió en un instrumento de control social y de intervención económica en la comarca de Aliste y Alba. Fundación y organización La fundación se dotó con un capital inicial de 35.454 maravedís de juro viejo y 50 cargas de trigo anuales (200 fanegas) . Su gestión quedó bajo la supervisión de un patrono —el Marqués de Alcañices— y, en su ausencia, el Guardián del...

El Salto de la Bomba

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  🧨 El Salto de la Bomba Juego tradicional de Alcañices En las tardes largas de Alcañices, cuando el sol se colaba entre las rejas y los canalones brillaban como testigos mudos, los niños se reunían para jugar al Salto de la Bomba. No hacía falta más que una calle tranquila, una reja firme, y el deseo de volar sin tocar el suelo. Dos capitanes se enfrentaban, no con gritos ni empujones, sino con los pies. Uno frente al otro, avanzaban colocando el pie delante del otro, como en una danza de estrategia. Cuando ya no quedaba espacio, el que no podía avanzar decía con solemnidad: —Piso, paso y me salgo. Y si lograba cruzar su pie entre los del rival, ganaba el derecho de elegir primero. Así nacían los equipos, uno a uno, como en las antiguas cuadrillas de pastores o mozos de fiesta. El grupo que debía “ponerse” se alineaba como columna humana, apoyados en una reja, un balcón o un canalón. Uno detrás del otro, hombro sobre trasero, cabeza en cadera, formando una estructura viva, ten...

Churros, carbón y memoria: la tradición churrera de Alcañices, del siglo XIX a los años 70

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  Introducción: el aroma que tejió una historia La historia de Alcañices, villa fronteriza del noroeste zamorano, se ha construido tanto con piedra como con aroma. Entre los humos de los braseros y los ecos de las campanas del convento, el olor a masa frita ha sido, durante generaciones, uno de los signos más cálidos de su identidad. La tradición churrera del pueblo se remonta al siglo XIX, cuando Rufina Rivas abrió la primera churrería en la Plaza Mayor. Su iniciativa, modesta pero pionera, sentó las bases de una saga familiar que, con paciencia y fuego lento, ha llegado hasta nuestros días. Los orígenes: Rufina Rivas y el primer fuego De Rufina se conserva más el recuerdo que la fotografía, pero su nombre pervive como punto de partida. En una época en la que las mujeres rara vez figuraban en registros comerciales, ella abrió un pequeño puesto de churros en el corazón del pueblo. En torno a su brasero se congregaban campesinos, feriantes y caminantes. Aquella mezcla de harina...
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  🍻 La Taberna de Angelona en Ribas: Donde Aliste reía, cantaba y se reunía En Ribas de Aliste, hubo una taberna que no se parecía a ninguna otra. No por su tamaño, ni por su decoración, sino por la mujer que la regentaba: Angelona. Su nombre resonaba por toda la comarca como sinónimo de carácter, alegría y autenticidad. Quien entraba en su casa —porque más que taberna era hogar— sabía que no solo iba a tomar una cerveza, sino a vivir una experiencia. 🧡 El alma de la taberna Enviudó en el año 1969, siendo aún muy joven, y sacó adelante a sus dos hijos con una entereza que se reflejaba en cada gesto. La taberna fue su refugio y su trinchera, pero también su escenario, donde desplegaba humor, temple y sabiduría popular. Como aquella vez en que varios clientes le pidieron copas de coñac, cada uno de una marca distinta, y ella, sin perder la compostura, soltó con sorna: “¿Qué pensáis, que el garrafón tiene compartimentos?” Una frase que quedó para la historia, como tantas otras que s...

El salto de la mula: juego tradicional de Aliste

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  🐴 El salto de la mula: juego tradicional de Aliste 🌾 Introducción: un juego que salta generaciones En los pueblos de Aliste, donde la memoria se transmite de boca en boca y de plaza en plaza, el salto de la mula es más que un juego: es un rito de infancia, una coreografía colectiva que mezcla agilidad, humor y tradición oral. Practicado en calles empedradas, eras y patios escolares, este juego ha sobrevivido al paso del tiempo gracias a su carácter lúdico y su capacidad para reunir a niños y niñas en torno a una dinámica de respeto, destreza y picardía. 🎲 Preparativos: el sorteo y la postura de la mula Antes de comenzar, se realiza un sorteo entre los participantes para decidir quién será la mula , es decir, la persona que se colocará en posición para ser saltada por los demás. Este momento tiene algo de ceremonia: el elegido se prepara con seriedad, sabiendo que deberá aguantar con firmeza los envites de sus compañeros. La postura de la mula es clave. Debe colocarse con las ...

Las Barberías de Alcañices: Un Retrato de los Años 60 y 70

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  Las Barberías de Alcañices: Un Retrato de los Años 60 y 70 En la tranquila villa de Alcañices (Zamora), el pulso de la vida social y la estética masculina durante las décadas de los años 60 y 70 latía en torno a dos establecimientos esenciales: las peluquerías. Más que simples lugares para cortarse el pelo, eran centros de reunión, observatorios de la vida local y, en el caso de uno de ellos, incluso el custodio de las llaves de la cárcel. El contraste entre la austeridad y la modernidad incipiente definía estos dos espacios, que reflejaban las dinámicas de un pueblo en plena evolución. Dos Estilos, Dos Peluqueros Durante este periodo, la oferta se concentraba en dos figuras muy singulares: Don Paco y Don Luis "Alegrías" . Sus locales, aunque próximos geográficamente, ofrecían experiencias y atmósferas bastante diferentes. 1. La Peluquería del Señor Paco: Austeridad, Oficios y Gratitud Ubicada en la entonces Avenida del Generalísimo (hoy calle San Francisco), en los baj...