El salto de la mula: juego tradicional de Aliste
🐴 El salto de la mula: juego tradicional de Aliste
🌾 Introducción: un juego que salta generaciones
En los pueblos de Aliste, donde la memoria se transmite de boca en boca y de plaza en plaza, el salto de la mula es más que un juego: es un rito de infancia, una coreografía colectiva que mezcla agilidad, humor y tradición oral. Practicado en calles empedradas, eras y patios escolares, este juego ha sobrevivido al paso del tiempo gracias a su carácter lúdico y su capacidad para reunir a niños y niñas en torno a una dinámica de respeto, destreza y picardía.
🎲 Preparativos: el sorteo y la postura de la mula
Antes de comenzar, se realiza un sorteo entre los participantes para decidir quién será la mula, es decir, la persona que se colocará en posición para ser saltada por los demás. Este momento tiene algo de ceremonia: el elegido se prepara con seriedad, sabiendo que deberá aguantar con firmeza los envites de sus compañeros.
La postura de la mula es clave. Debe colocarse con las piernas rectas y firmes, el cuerpo arqueado hacia adelante, la cabeza baja y las manos o antebrazos apoyados en los muslos, dependiendo de la altura acordada. Esta posición no solo exige resistencia física, sino también confianza: la mula se convierte en el eje del juego, el punto de apoyo sobre el que gira toda la acción.
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Los saltadores: ritmo, limpieza y palabra
Los demás jugadores forman una fila y, uno a uno, deben saltar limpiamente por encima de la mula. No basta con superar el obstáculo: cada salto debe ir acompañado de una letanía que marca el ritmo y la acción específica que debe realizarse. La coordinación entre el gesto y la palabra es esencial. Si alguien falla —ya sea en el salto, en el movimiento o en la recitación— debe sustituir a la mula, cerrando así el ciclo del juego.
🎶 La letanía: versos que guían el salto
La letanía del salto de la mula es una joya de la tradición oral alistana. Cada verso corresponde a un salto y a una acción concreta. El orden es el siguiente:
A la una salta la mula.
A las dos tiró una coz.
A las tres espolique inglés. (Se da una patadita con el talón)
A las cuatro un culazo. (Se golpea con el trasero la espalda de la mula)
A las cinco el mayor brinco. (La mula se pone casi de pie)
A las seis en el culo le deis. (Se da un azote con la mano)
A las siete deja tu carapuchete y vete. (Se deja un cinto o pañuelo sobre la mula)
A las ocho salto y lo cojo. (Se recoge el propio cinto, sin tocar los ajenos)
A las nueve empina la bota y bebe. (Se salta con una mano, simulando beber con la otra)
A las diez refregaremos la pez.
A las once le pregunta.
A las doce le contesta.
A las trece le amanece.
Cada salto es una pequeña escena teatral, una acción simbólica que mezcla humor, destreza y complicidad. El juego exige memoria, coordinación y respeto por el orden establecido.
📜 El relato encadenado: de la letanía al conjuro
Tras los trece primeros versos, el juego entra en una fase narrativa donde la recitación se convierte en una historia encadenada, casi como un conjuro colectivo que culmina el juego. Esta parte, recitada mientras se sigue saltando, tiene un tono más libre y fantástico:
Muerto en una caja pino
El pino daba aceite
Lo llevaremos a San Vicente
San Vicente estaba cerrado
Lo llevaremos al mercado
El mercado estaba abierto
En la calle San Andrés
Había un pino con tres pies
Cada pie tenía un nido
Cada nido tres huevos
Uno blanco, otro negro y otro colorado
El blanco cojo
El negro ciego
Y el encarnado escalabrado
Cada demonio y diablo por su lado.
Al final, los saltadores se dispersan corriendo en distintas direcciones, como si cada uno siguiera el destino de su propio demonio. Este cierre, cargado de simbolismo, convierte el juego en una metáfora del caos controlado, del ciclo que se rompe y se reinicia.




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