Las Barberías de Alcañices: Un Retrato de los Años 60 y 70

 


Las Barberías de Alcañices: Un Retrato de los Años 60 y 70

En la tranquila villa de Alcañices (Zamora), el pulso de la vida social y la estética masculina durante las décadas de los años 60 y 70 latía en torno a dos establecimientos esenciales: las peluquerías. Más que simples lugares para cortarse el pelo, eran centros de reunión, observatorios de la vida local y, en el caso de uno de ellos, incluso el custodio de las llaves de la cárcel. El contraste entre la austeridad y la modernidad incipiente definía estos dos espacios, que reflejaban las dinámicas de un pueblo en plena evolución.


Dos Estilos, Dos Peluqueros

Durante este periodo, la oferta se concentraba en dos figuras muy singulares: Don Paco y Don Luis "Alegrías". Sus locales, aunque próximos geográficamente, ofrecían experiencias y atmósferas bastante diferentes.

1. La Peluquería del Señor Paco: Austeridad, Oficios y Gratitud


Ubicada en la entonces Avenida del Generalísimo (hoy calle San Francisco), en los bajos de la casa de Ramón Jambrina y Margarita Cerezal, la peluquería de Don Paco González era un ejemplo de la sencillez de la época.

  • El Peluquero y sus Oficios: Don Paco, casado con Justa Bermúdez, había sido carabinero (estuvo destinado en el puerto de Barcelona), un oficio que dejó por los retrasos en los pagos. Tras montar la peluquería, alternó su labor de barbero con la de carcelero, ya que tenía las llaves de la prisión local y atendía a sus "inquilinos".

  • Características del Local y Mobiliario: El espacio destacaba por su mobiliario austero. Se recuerda la presencia de tan solo dos sillones de madera, básicos y funcionales. Un detalle que humanizaba el lugar y que se grabó en la memoria colectiva se vincula a su hijo, Angelito "Inca": se le recuerda con una de sus zapatillas modificada, con un agujero para dar salida al juanete de su dedo pequeño.

  • Un Legado Familiar y una Historia de Vida: El hijo, Angelito "Inca" soltero, también trabajaba en la peluquería y su vida estuvo marcada por un episodio singular: durante la Guerra Civil, fue evacuado como herido de gravedad en un tren hacia Madrid, donde coincidió con un paisano de Alcañices que prestaba servicio como enfermero, el señor Modesto García —que fuera marido de María Calvo “Mariquita”—. Modesto le prestó una atención privilegiada, y “Inca” siempre le atribuyó a él el hecho de haber sobrevivido. Esta anécdota se transmitió durante años como un ejemplo de gratitud y destino compartido. La hija de Don Paco, Asunción, también ejerció la peluquería, aunque se le recuerda más como taquillera del desaparecido Cine Avenida.

2. La Peluquería del Señor Luis "Alegrías": Símbolo de Modernidad


La segunda peluquería, regentada por Don Luis "Alegrías", se encontraba en la calle del Hospital, en el emplazamiento que hoy ocupa la tienda info.aliste, entre la churrería de Vila y la zapatería de Manolo.

  • El Avance en Comodidad: Este establecimiento representaba la modernización que llegaba a Alcañices. Su característica distintiva era su mobiliario más avanzado: los sillones eran modernos y giraban, un claro avance en comodidad y funcionalidad respecto a la austera madera del Sr. Paco, e indicio de cómo la tecnología comenzaba a influir en la vida rural.


Usos y Funciones Sociales

Más allá de la estética, las peluquerías en los años 60 y 70 cumplían un papel crucial en la estructura social de la villa:

  • Punto de Encuentro y Tertulia: La peluquería era una extensión de la plaza mayor. Mientras se esperaba o se recibía el servicio, se compartían noticias, se debatía sobre política local o nacional, funcionando como un verdadero centro de información y rumorología.

  • Ritual Básico Masculino: Su función primordial era el corte de pelo y el afeitado, este último un ritual diario para muchos hombres, que preferían la pericia del barbero.

  • Cápsula de Historia: Las historias personales de sus protagonistas (el carcelero-peluquero o la épica supervivencia de "Inca" por la ayuda de un paisano) convertían a estos locales en testigos vivos del pasado reciente de Alcañices.

Las dos peluquerías de Alcañices, con sus notables diferencias de mobiliario y sus fascinantes anécdotas, dibujan un mapa de la vida social de la villa, ofreciendo a sus vecinos no solo un buen corte de pelo, sino también un asiento para observar la vida pasar.







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