La Alhóndiga de Alcañices: Institución de Beneficencia y Regulación Económica en las Vicarías de Alba y Aliste

 

La Alhóndiga de Alcañices: Institución de Beneficencia y Regulación Económica en las Vicarías de Alba y Aliste

Introducción

Las instituciones pías creadas en el ámbito rural castellano durante la Edad Moderna respondieron a una necesidad fundamental: garantizar el sustento básico de la población en tiempos de carestía. Entre ellas, destaca la Alhóndiga de Alcañices, fundada en 1541 por los marqueses Francisco Enríquez de Almansa e Isabel de Ulloa, con el objetivo expreso de socorrer a los pobres y vecinos de la villa y su tierra. Este establecimiento no solo proporcionó asistencia alimentaria, sino que además se convirtió en un instrumento de control social y de intervención económica en la comarca de Aliste y Alba.

Fundación y organización

La fundación se dotó con un capital inicial de 35.454 maravedís de juro viejo y 50 cargas de trigo anuales (200 fanegas). Su gestión quedó bajo la supervisión de un patrono —el Marqués de Alcañices— y, en su ausencia, el Guardián del convento franciscano de la villa, el Alcayde de la fortaleza o, en último término, la Justicia local. El mayordomo, nombrado por el Marqués, tenía a su cargo la custodia y distribución de los granos, así como el control de préstamos y ventas. Los fondos monetarios y los documentos fundacionales se guardaban en un arca de depósito con llaves compartidas entre el Guardián franciscano y un representante designado por el patrono.


Funcionamiento económico y asistencial

La Alhóndiga cumplía un doble cometido:

  1. Asistencia caritativa: repartía semanalmente pan cocido gratuito a los pobres de extrema necesidad, elaborando para ello padrones de beneficiarios con el fin de evitar abusos.

  2. Regulación del mercado del grano: ofrecía pan en grano a precio moderado a los vecinos, prestando o vendiendo en función de la coyuntura agrícola. En años de abundancia, los préstamos se devolvían en especie, renovando así las existencias; en tiempos de escasez, se exigía el pago inmediato para asegurar la reposición de reservas.

Según el Catastro de la Ensenada (1751), la institución llegó a disponer de 1.428 fanegas de trigo y casi 3.000 reales en rentas derivadas de los préstamos. A finales del siglo XVIII, las existencias ascendían a unas 2.050 fanegas entre trigo y centeno, lo que la convertía en una de las obras pías mejor dotadas de la provincia.

Crisis y reformas

Con el tiempo, la Alhóndiga se vio afectada por abusos administrativos. Los responsables exigían a los labradores “creces” excesivas en los préstamos (cuatro celemines por carga), lo que contradecía el espíritu fundacional. En 1752, el arzobispo Bartolomé Rajoy redujo estas exacciones a dos celemines, y en 1791 el visitador Manuel Cid intentó suprimirlas definitivamente. Pese a estas reformas, el mal uso de los fondos y la presión de los procesos desamortizadores del siglo XIX precipitaron su declive.

Significación histórica

La Alhóndiga de Alcañices constituye un ejemplo paradigmático de las estrategias de beneficencia y control social en el mundo rural castellano. En una sociedad dependiente de las cosechas y marcada por la precariedad, estas instituciones representaban un auxilio esencial contra la hambruna, al tiempo que reforzaban la legitimidad de los señores jurisdiccionales y de la Iglesia. Su funcionamiento refleja la tensión entre la finalidad caritativa y los intereses económicos locales, así como la dificultad de preservar el espíritu fundacional frente a los abusos de gestión y a las reformas estatales de la época.

Conclusión

La Alhóndiga de Alcañices, enmarcada dentro de las Vicarías de Alba y Aliste, fue mucho más que un simple pósito de granos: actuó como instrumento de solidaridad social y de equilibrio económico en una zona fronteriza y vulnerable. Aunque la institución desapareció en el siglo XIX, su estudio permite comprender la interrelación entre poder señorial, beneficencia y economía agraria en la Castilla del Antiguo Régimen, dejando un legado significativo en la memoria histórica de Zamora.

𝘍𝘶𝘦𝘯𝘵𝘦: 𝘓𝘢𝘴 𝘝𝘪𝘤𝘢𝘳í𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘈𝘭𝘣𝘢 𝘺 𝘈𝘭𝘪𝘴𝘵𝘦: "𝘏𝘰𝘴𝘱𝘪𝘵𝘢𝘭𝘦𝘴, 𝘥𝘰𝘵𝘢𝘤𝘪ó𝘯 𝘥𝘦 𝘩𝘶é𝘳𝘧𝘢𝘯𝘢𝘴, 𝘱ó𝘴𝘪𝘵𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘨𝘳𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘺 𝘦𝘴𝘤𝘶𝘦𝘭𝘢𝘴." 𝘥𝘦 𝘔𝘢𝘯𝘶𝘦𝘭 𝘎ó𝘮𝘦𝘻 𝘙í𝘰𝘴

Acceso al documento


Comentarios

Entradas populares de este blog

🧦 Pepe Churra, el alma errante de Alcañices

Alcañices, visto por Manolo Prieto. Renacimiento

La memoria que nació en Aliste: vida, exilio y dignidad de Simón Katón Álvarez