La Calle Braganza en los años 60: El alma comercial de Alcañices
🏘️ La Calle Braganza en los años 60: El alma comercial de Alcañices
En la década de 1960, la Calle Braganza —hoy conocida como Calle de la Herradura— era mucho más que una simple vía urbana en Alcañices. Era el corazón que bombeaba la vida comercial, social y cultural de la villa. Cada portal, cada negocio y cada persona que la transitaba tejía una red de oficios y memorias que no solo abastecía a Alcañices, sino que extendía su influencia mucho más allá de sus límites, llegando a los pueblos vecinos de la comarca de Aliste y cruzando la frontera hacia la región portuguesa de Tras-os-Montes.
Un eje comercial que unía culturas
La Calle Braganza era un punto de referencia obligado para el abastecimiento en toda la comarca de Aliste. Vecinos de localidades como Rabanales, Sejas y San Vitero acudían a sus tiendas, tabernas y talleres. Pero su alcance no terminaba ahí. Los portugueses de Tras-os-Montes también la frecuentaban, lo que le daba un aire bilingüe y multicultural. Este flujo constante de personas y mercancías la convertía en un centro neurálgico que dinamizaba la economía local y regional.
El nombre mismo de la calle, "Braganza", ya evocaba su vital vínculo transfronterizo. Era un espacio de encuentro, de confianza mutua y de rituales cotidianos que hoy nos permiten vislumbrar cómo era la vida en aquella época.
Oficios y tradiciones: Un paseo por los negocios de la época
Caminar por la Calle Braganza en los años 60 era un viaje por el ingenio y la laboriosidad de sus gentes. Cada establecimiento tenía una historia y un personaje que lo distinguía.
👞 Oficios con alma: zapateros, herreros y sastres
Zapatería Emilio Ferreira: “Emilio el portugués”, aportaba técnica y carácter al arte de la zapatería.
Fragua de Galio Galán: Hierro y fuego al servicio del campo.
Sr. Martín: Capataz y artesano, fabricaba yugos con maestría.
Sastrería Paula Fernández: Hija del mejor sastre de Zamora, su taller era sinónimo de elegancia rural.
- Farmacia del Sr. Enrique Mayor: Lugar de remedios y consejos.
El farmacéutico era figura respetada, casi médica, en una época donde la
salud dependía tanto del conocimiento como de la cercanía.
🛠️ Ferreterías y talleres: ingenio y versatilidad
Ferretería y Tienda de Paco Aguiar: Clavos y azúcar, herramientas y harina, todo en un mismo mostrador.
Ferretería y Taller de Pepe de Campante: Soldador, estañador, fabricante de candiles y faroles. También reparaba bicicletas.
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Taller y Taxi de Julián Campante: Transporte y mecánica, movilidad en una comarca aún rural.
Comercio de Galo-Galán: Venta variada, con carácter familiar.
Comercio de los Tocos: Destacaba por su almacén de féretros, atendiendo incluso la última necesidad.
🍞 Pan, pulpo y confianza: alimentación con rostro humano
Panadería, Taberna y Casa de Comidas de Mateo Román y Carmen: Carmen fiaba el pan, anotando en cuadernillos que los vecinos llevaban consigo. La venta era confianza, comunidad.
Despacho de Pan de Cubanito: En la plazoleta, pan fresco y trato cercano.
Taberna y Pescadería del Sr. Juan: Atendía ambos negocios cruzando una puerta. Su pulpo, comprado fresco y secado en el solar trasero, era célebre. Si coincidía la venta con la salida de la burra de la cuadra, los clientes debían apartarse.
Carnicería de Paco Anta y Carnicería de Cadete: Carne fresca, trato directo, conocimiento del producto.
Tienda de Francisco Rivas Gago “El Fraile”: Alimentación, fruta, vino y aperitivos. Vendía a través de una ventanilla, sin mostrar los productos directamente.
🛒 Detalles del consumo cotidiano
Legumbres a granel: Servidas en cartuchos de papel, sin bolsas de plástico.
Aceite por dispensación: Desde bidones, llenando las aceiteras que cada cliente traía.
Venta de pulpo a granel: Las pulperas secas llegaban en sacos de arpillera, y se vendían por peso, sin envoltorios plásticos, envueltas en papel o directamente en mano.
𝐈𝐧𝐭𝐞𝐫𝐜𝐚𝐦𝐛𝐢𝐨: Las panaderías intercambiaban harina por vales para compra de pan.
🍻 Ocio y encuentro: bares y salones de juego
Bar Paraíso: Regido por Antonio Cerezal y su esposa Angelita a la que ayer con 102 acompañamos en su ultimo viaje en la tierra, con futbolines y mesas de billar. Punto de encuentro para jóvenes y mayores.
📞 Comunicaciones: modernidad en bicicleta
Oficina de Telégrafos: El Sr. Eduardo, con su traje de telegrafista y bicicleta negra, era imagen icónica. El letrero de “Telégrafo” y la bandera de España acompañaban la escena de Felixin partiendo con un telegrama en mano.Locutorio de Telefónica: En la plazoleta, permitía llamadas a otras localidades. Un lujo que conectaba Alcañices con el mundo.
🧾 Administración y control
Fielato Municipal: Punto de cobro de arbitrios sobre mercancías entrantes. El último cobrador fue Daniel García “Nitrico”, figura conocida por su rigor y simpatía.
La Calle Braganza en los años 60 era un universo en sí misma. Cada negocio era un nodo de relaciones, cada comerciante un personaje, cada transacción un acto de confianza. Hoy, al recorrer la Calle de la Herradura, aún se percibe el eco de aquella vida intensa, tejida entre martillos, cuadernillos, pulpos y telegramas. Una calle que abastecía comarcas, cruzaba fronteras y tejía comunidad.


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