Ruta: Un paseo por la fuentes cercanas al pueblo de Alcañices

 

Ruta: Un paseo por la fuentes cercanas al pueblo de Alcañices





DificultadBaja
Distancia Aprox.2 Km aproximadamente
Tiempo EstimadoDe 1 a 2 horas
Mapa[ ver Mapa de la Ruta ]
Epoca/s RecomendadasPrimavera, Verano, Otoño, Invierno
Pueblo/s por los que pasaAlcañices
Fauna
Flora
Modo/s
de realizacion
recomendados:
a pie en Bicicleta 

Partiendo de la Plaza Mayor, cogeremos la cuesta de la Herradura. Pasando el puente sobre el río, enfrente de la comisaría de Policía, encontraremos la fuente Valorio (foto nº. 1) situada en la confluencia de dos callejas; la que viene de la Riberica, por detrás del prado del Reglas, y la que nos lleva a la carretera que va a Portugal por Vimioso, justo al lado del arroyo de Valdesejas, río que nace más arriba de Alcorcillo y desagua unos metros antes del puente grande.


El nombre de esta fuente probablemente viene de algún alcalde ilustrado que lo copió del parque de Zamora. Quizá sea la más desconocida y menos visitada del pueblo. Su agua era potable y muy apreciada, en la actualidad se llena de la del río, pero para muchos fue la preferida, decían que poseía propiedades medicinales. En ella se criaban cangrejos, por cierto que muy grandes, aunque pocos. Conozco a una señora, entonces niña atrevida, que se cayó dentro, y lo pasó muy mal, al tratar de pescar aquellos hermosos cangrejos. Virgen es verdad.

La fuente está hecha con grandes y pulidas piedras de cantería que forman un cubo, con una abertura, por la cara que da al pueblo, para facilitar la recogida de agua con caldero, cántaro o utensilio adecuado. Hubo un tiempo en el que los alrededores estaban llenos de zarzas, basura y maleza pero en la actualidad se puede acceder a ella fácilmente.

 


A continuación tomamos la carretera que va Vimioso para dirigirnos a la centenaria Fuente Herrada – Fuenterrada, como la denominamos los de la Villa- (foto nº. 2). Fue construida en el año 1889, como nos indica la bonita espadaña, de la cual, por los dos caños que la perforan, sale el agua que cae en las dos satinadas piletas, a modo de tersos senos, que al beber a morro nos hacen creer libamos liquido mas preciado. Tenía la especial circunstancia de que por un caño manaba agua cristalina y por el otro ferruginosa. Cada uno bebía de la que mejor le parecía. En los días de verano las mozas iban con su barrilita de Moveros a por agua, aunque en realidad era la disculpa para pasar un ratillo de charla con los mozos. ¡Cuantas bodas se concertaron allí!

Esta fuente desagua en un pilón que en el exterior del parquecito sirve para abrevar el ganado (foto nº  3) en su paso para o de las Nogales, Las Urrietas, Rotalera, el Carpazal, etc.

 


Existía en este lugar un magnifico soto de castaños que desapareció, bien es verdad que sin que casi nadie se opusiera, por los años 60. Era el más bonito de la provincia de Zamora. No creo que el ayuntamiento solventara nada con el dinero que, a cambio, ¿recibió? Había alrededor de veinte, todos con un diámetro de 2 o más metros, tenían hasta nombre propio (el del Guerón, el Quemao, el de la Percalina, el Rojo, las Dos estacas, etc.). El recinto era centro de reunión de todo el pueblo y en época de castañas acudían los niños a esmundiar (frotar los pellizos con la planta del pie sobre el suelo). Cuando había alguno que era empurrisquino, se subía a ellos, caía pellizos y así llenaban todos los bolsillos de ricas castañas.

De este paraje bien se puede decir, parangonando a Fray Luis, “La envidia, la vergüenza, la “cultura”, aquí, así me tienen marginado”. Era un parque sensacional, disponía también del espacio donde se edificó el silo, que esta en el recuerdo de todos los hijos de la villa que lo conocieron.

Los caños de esta fuente no son los originales, aquellos eran de hierro fundido rematados con un bello reborde. Podrían hacer un esfuerzo y poner otros iguales.

A este tema de la Fuenterrada, un ínclito hijo de la Villa, ya por desgracia fallecido, le dedicó unos versos, alguno de los cuales transcribo:

Fui mutilada hace tiempo
Y lo sufrí con silencio.
Sobre mi cuerpo pusieron
Un edificio sin vida

Que me oprime hasta el aliento.

Y termina así la dedicatoria:
Y el la Plaza Mayor
Donde restos de mis frutos, yacen,
Que alguien me dedique un verso,
Una frase, una oración,
O una palabra de amor.

Saliendo del parque hacia la derecha, nos encontraremos con una bifurcación de dos calles y con la carretera a Portugal, nos iremos por la del medio para dirigirnos, monte arriba, hacia el Refoyo.

 


A unos trescientos metros nos encontraremos con el Cañico de Arriba (foto nº. 4), en su aguas, que discurren por unas piletas, era donde antaño se lavaba la ropa. Es un edificio de piedra, a modo de porche, hecho con columnas y canterías procedentes del antiguo claustro del convento de San Francisco (hoy centro cultural), sitio que ha surtido de pilares y canterías labradas a casas particulares y sitios públicos, dejando al pobre convento mas robado que una cárcel.

Tiene cuatro piletas, tres interiores y una exterior que, como hemos dicho, servían para lavar la ropa. Se procedía a su lavado empezando por la más alejada del caño de donde salía el agua, y conforme iba perdiendo la suciedad, se ascendía de pileta a pileta hasta terminar el último aclarado en la más cercana al manantial. Tendiéndola después en las tozas de los alrededores. El agua de esta fuente es muy fina y aún en la actualidad muchos vienen a proveerse de ella para su consumo. Después de la última pileta hay una poza para recoger el agua que se utiliza para regar las huertas de la Quinta.


Hace algún tiempo que lo restauraron, renovaron el tejado y quedó bien pero no estaría de más que tuviera mejor mantenimiento.

 


Retornaremos sobre nuestros pasos para volver a la bifurcación, cogemos la calle de la derecha y a unos veinticinco metros giraremos otra vez a la derecha, para dirigirnos a la Fuente de la Quinta (foto nº. 5). En este segundo giro a la derecha dejamos un edificio a la izquierda que anteriormente fue una ermita (en Alcañices hubo hasta siete), en la que podemos ver dos curiosas piedras en su pared, una, regollo blanco, con tres agujeros (foto nº. 6)

que bien puede proceder de algún juego parecido al de los bolos, y otra con un dibujo que semeja al hombre dios sosteniendo el mundo, esta se localiza mal pues suele estar cubierta por musgo.

 


La Quinta, casa de recreo en el campo, de quien la leyenda dice que fue de los templarios (monjes-soldados, señores feudales, dueños de todo el territorio), siendo sus alrededores una huerta fabulosa, donde casi no afectan las heladas, era la zona más productiva del pueblo.

La fuente consiste en un caño que sale de la peña, y el agua discurre por pequeños canales tallados en sillería. En la fuente, observando las piedras, se puede adivinar que había una gran bóveda que posiblemente cubría todo el entorno y formaba un lugar precioso donde debía ser una delicia, lo sigue siendo, leer un libro oyendo cantar el agua. (foto nº. 7).

Salimos del recinto de la Quinta, tomamos hacia la derecha y cruzamos el río, limpio todavía, para dirigirnos al Cañico de Abajo. En este pequeño trozo podremos observar, mirando a la izquierda, un grupo de casas, casi todas derruidas, en las que, en tiempos pretéritos, vivían unas cuantas familias. Un poco más adelante se ven los restos del antiguo matadero, donde sacrificaban el ganado los carniceros del pueblo, (los Cadetes, Valiño, Ferrás, etc.). También podremos observar algunos árboles, restos de los que repoblaban antiguamente la ribera, que procedían de la concesión que hacía el ayuntamiento a quienes los plantaban, dándole la propiedad con la única obligación de mantenerlo limpios y cuidados. Así figura en las actas municipales.

 


Llegados, por el paseo nuevo, al Cañico (foto nº. 8) de restauración reciente, podremos también observar columnas y canterías del claustro (siempre el claustro). El agua sale de una roca labrada a mano. No se tiene conocimiento de que la fuente se haya secado jamás. Tiene, al igual que el Cañico de Arriba, piletas para el mismo uso y forma del lavado.

En los cañicos, sobre todo los lunes, se juntaban gran número de mujeres para lavar la ropa. Es imaginable que en las conversaciones salieran a relucir todos los dimes y diretes, jocosos y serios, del pueblo. Siendo, en ocasiones fuente (¿nunca mejor dicho?) de conflictos.

 


Siguiendo por la margen izquierda del rió, (nunca se os ocurra ir hacia la derecha y llegar hasta una horrenda construcción que dicen “depuradora”, podéis morir por la pituitaria) podremos observar la estructura de la antigua muralla. En la entrada a dentro la Villa había una puerta flanqueada por dos torres cuadradas y podemos ver uno de los cinco cubos que todavía se conservan, todos tienen nombre, el que podemos observar es el de “la Viña de dentro la Villa” (foto nº. 9).

 


Cuando veamos la depuradora giraremos a la izquierda, parados en este cruce podremos ver una peña sobresaliente, que mira al sur, “la Peña de los judíos” (foto nº. 10), en la zona, llamada de las tenerías, había curticiones de cuero. Estas circunstancias, unidas a que el río trascurre por ahí, puede llevarnos a pensar que por sus inmediaciones es posible que existiera algún cementerio judío. El tramo, desde el cañico, es un sitio de ubérrimas huertas que hacen menos duro observar la cementación del río.


Subiendo hacia el pueblo llegamos a la Fuente de los Caños (foto nº. 11), una bonita espadaña de piedra de granito con un pilón en el que vierten dos caños. El agua llega por un pequeño acueducto desde el alto de la Atalaya y sale lateralmente a un pilón. del El agua de esta fuente es muy fina, 

limpia y cuece muy bien los garbanzos; no es vano es conocida como la fuente buena.

El recinto está murado por hermosas piedras, y es una especie de prueba que hay que salvar al llegar a la adolescencia, consiste en saltar, sin tocarlas, de fuera a dentro.

 

  Tanto a la izquierda, barrio de la Fuente, como a la derecha, la “Talaya” era el sitio donde vivían casi todos los que se dedicaban al contrabando, dándose la curiosa paradoja de que también allí habitaban muchos carabineros. Aquello de “el enemigo en casa”.

 


Nos dirigiremos hacia el pueblo, tomaremos la calle de la derecha para ir a la Fuente de los Burros (foto nº. 12), que tiene el mismo formato que la de Valorio. El barrio por el que transcurrimos estaba muy poblado, encontrándose en la actualidad casi vacío, debido al descenso, en casi un 80%, de la población.

Esta fuente era cuidada por los dueños de una taberna que había a su lado, la Señora Dominga “La Cana” y su marido, Pepe “Cascajo”. Con sus riñas a los malos usuarios conseguían mantenerla limpia y, a pesar de de caño o chorro, potable.

 

Iremos ya hacia la plaza Mayor, no sin antes observar el regato de Chapardiel que nace en la capitana, cruza el prado de los toros, donde había una fuente que servia de burladero, pechando con el chapuzón consiguiente, cuando allí se encerraban, y regaba todo lo que antes era la huerta de los frailes del convento, no confundir con los templarios que fueron muy anteriores a ellos, no hay que mezclar el convento con los templarios.


Ya subiendo por la calle Castropete y para terminar veremos una preciosa balconada ( foto nº . 13) y una curiosa entrada a una casa (foto nº. 14). 

   


Damos por finalizado en recorrido, no sin antes recordar el nombre de otras fuentes existentes en Alcañices, y que pueden ser objeto de un nuevo recorrido, “El Cazico”, “Fuente de Carragaza o de las arenas”, “Fuente las Urrietas”,............................................, y como no, de la querida y olvidada “Fuente del Pingón”, perdida e inaccesible, maleza y zarzas. Desde aquí animo a los componentes de la peña que lleva su nombre, que hagan todo lo posible para su recuperación. Sería una bonita forma de sacar los colores a los munícipes.

 

Alcañices fue y sigue siendo abundante en fuentes. Los labradores, pastores y quienes iban por el campo nunca necesitaron llevar agua, siempre había una fuente cristalina donde saciar la sed.

 

NO SERÍA MALO QUE HICIÉRAMOS RUTAS/ PASEOS, LIMPIARLAS Y QUE NUESTROS CONVECINOS NO TUVIERAN QUE IR DE PASEO POR LAS CARRETERAS.

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